viernes, 3 de septiembre de 2021

Cacería incesante de Pedro Novoa



1.

El escritor huachano Pedro Félix Novoa (1974-2021) fue uno de los mejores narradores de su generación e, igual que Jorge Ninapayta (1957-2014), el gran cuentista sanmarquino, Novoa nos dejó tempranamente. 


A diferencia de los futbolistas, los narradores y poetas, salvo excepciones, maduran su obra con el tiempo. 


Debemos de recordar que, desde inicios de siglo, el nombre de Pedro Novoa comenzó a asociarse a los premios literarios. 


La prensa y la crítica literaria volvieron los ojos cuando se hizo del Premio Internacional de Novela Corta Vargas Llosa 2012 por la novela Maestra vida


Conocí a Pedro Novoa en Piura, justamente en la sobremesa de una feria del libro como esta. Entre unas cervezas y unos piqueos. Recuerdo que me vendió un volumen de entrevistas al escritor argentino Ricardo Piglia, volumen que aún conservo. 


Luego, en Lima, en mi faceta de periodista cultural nos encontramos en la Feria Internacional del Libro de Lima y también lo entrevisté cuando publicó La sinfonía de la destrucción (Lima, Planeta, 2017), una novela que lo consagró, ya que fue la primera que publicó en una editorial grande. 


2.

Pedro Novoa tenía un dominio de la técnica literaria y de un conocimiento profundo y de primera mano de las marginalidades. 


La última entrevista que le hice fue vía telefónica, el año pasado, en medio de la pandemia. La terminamos por wasap. Pedro ya estaba con los primeros síntomas de la enfermedad. La entrevista fue sobre su aporte como investigador sanmarquino para una prueba de evaluación internacional para alumnos. 


Es importante mencionar la huella de docente, de colegio, instituto y universidad, en la vida y la escritura de Pedro Novoa. Es, considero, tan o más importante que su formación temprana como infante de la Marina de Guerra del Perú (1992-1997), que luego deja para postular a la carrera de Educación, en la Universidad Nacional Federico Villareal. 


3.

Ambas situaciones fueron elementales a la hora de ficcionar. Por ejemplo, en Sinfonía de la destrucción, Pedro aprovechó su paso como docente de instituto Sevilla, en el distrito del Rímac, para conocer personajes y espacios. Conocía las carencias de la educación pública peruana. Todo ello está implícito se expone en el contexto de Sinfonía…


El profesor de instituto fue reemplazado por el profesor universitario, acostumbrado a los trabajos académicos, al manual APA. Arriesgo a decir que Pedro le robaba horas a su labor de docente, lo que suena lógico, para escribir su novela porque en Cacería incesante hay sangrías, la forma de separación de párrafos subordinados que hablan de ese profesor universitario. Y, lo más importante, no afecta a la novela. Tal vez se trató también de un juego del autor. 


El profesor y el exinfante alimentaban los mundos imaginarios del autor. Recuerdo que en la FIL Lima 2019 coincidimos Juan Manuel Chávez (quien escribe el texto introductorio de Cacería…), Pedro Novoa y yo y nos quedamos charlando largamente aunque no pudimos concretar continuar la cháchara en otro lugar donde calmar la sed literaria. 


Pedro estaba muy emocionado, recuerdo, porque había contactado con un antiguo compañero de armas, “un locazo”, dijo, quien se convertiría en la inspiración, me arriesgo, de “Kilovatio”. Aunque en el personaje también hay mucho de Novoa. 


4.

Cacería incesante es una novela de espías muy del siglo XXI: una que se desarrolla en un mundo globalizado, pues sucede en escenarios de Europa, Estados Unidos, África y el Perú. 


Con referentes globales como “el presidente de la nación más poderosa del mundo” (EE UU), “el Bananero”, el presidente de Venezuela; los pactos bajo la mesa de las potencias, el daño al medio ambiente, el rol de los mercenarios, entre otros. 


Hay un conocimiento de los armamentos, de los movimientos de los militares a la hora de las operaciones. 


Hemos tenido novelas y cuentos peruanos escritos sobre el tema del daño medioambiental, pero la de Novoa es, primero, global, y a la vez, descarnada y bien escrita, sin necesidad de dar mensajes moralistas, como lo hacen los cuentos de niños.  


En sus 186 páginas, el crítico Gabriel Sexton Ruíz ha encontrado no solo violencia realismo sucio, sexo goteante, también poética. La de Novoa es una prosa nada convencional, prosa poética y salvaje.  


Pero esta novela también es un canto al amor a Rosalin, la esposa del Novoa, que se vuelve personaje. Y en esta locura escrita en distintas voces y perspectivas, al frío y calculador lobo estepario de “Kilovatio” se le escapa el flanco más olvidado y personal, el del amor. 


Opino que estamos ante una nota salvaje pero romántica: una máquina de mata, como Kilovatio, es seducido y finalmente, traicionado, por el arma del amor. Es el canto al amor de Novoa, quien terminó de corregir la obra en sus últimos meses de vida. 


(*) Texto leído el 2 de julio de 2021, en la I feria del Libro de Magdalena, en la plaza Túpac Amaru, durante el homenaje a Pedro Novoa y la presentación póstuma de su novela. 

Ficha:

Novoa, Pedro. Cacería incesante. Lima, editorial Mesa Redonda, 2021. Colección bicentenário.  

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  @vadillovila