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Bendita ternura

La ternura parece divorciada de la literatura local. Mejor, la bronca. 
La media de los libros que más gustan y se comentan en el Perú lleva implícitas altas dosis de violencia, sobre todo, la emocional.
Basta con leer las novelas premiadas los últimos diez años en el país para corroborar lo mencionado: corren por sus páginas violencia de distinto tipo, y son excelentes libros.
Se podría argumentar que esto se debe al peso del realismo literario que tiene en los autores y nuestra pequeña industria editorial desde finales de la década del cincuenta.
Entonces, mil veces mejor narrar sobre personajes que transitan por tortuosos y agrestes senderos existenciales. A veces se sazona lo expuesto con una mirada sobre la realidad social o la historia reciente (aunque esto último ha sido también otro campo minado).
Y los escritores jóvenes creen que los tópicos de desesperanza, los sueños truncos, el revanchismo y lo urbano-marginal, tocados con un lenguaje ácido, desangelado y lleno de procacidad…

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